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Espacio digital: emulación pictórica
Luego de explorar las posibilidades del pigmento
hecho espacio y la mancha del color que construye la luz y la arquitectura de
la intimidad, el artista se vuelca hacia la imagen digital. La computadora se
convierte en su más cercano aliado, en su herramienta de trabajo. Durante
años de investigación, la práctica de este medio lo irá
aproximando, de una manera creciente, a las formas de la Geometría Fractal.
En este sentido, a través de la representación simultánea
de cuadros dentro de la composición -como ventanas que repiten la escena
representada a manera de caja china-, su búsqueda pictórica va preparando
el terreno para una construcción multiplicadora del espacio que le permitirá
la asimilación de esta forma de ordenamiento matemático.
En sus primeras incursiones con el medio digital,
ocurre lo que el artista ha llamado "desmaterialización del espacio
pictórico". Aun cuando el resultado se asemeja formalmente a la pintura,
la elaboración de la imagen mediática produce su emulación.
La obra será una pintura con luz que borra las fronteras entre la representación
y lo representado. La pintura y su fantasma se confunden para inscribirse dentro
de un campo de representación hasta entonces indefinido.
El tema de la casa y la memoria devastada
de la ciudad permanecen, pero el nuevo soporte produce, de acuerdo con María
Luz Cárdenas, el efecto de "la sensación de sobrevolar espacios
urbanos y recuerdos, sobrevolar la propia pintura desde ángulos posibles
e imposibles".
En relación al paso que emprende el
artista, Juan Calzadilla ha reflexionado: "Es bueno que alguien esté
convencido de que lo que se creía un imposible para el arte pueda convertirse
por una vez en un atisbo de futuro. Y que la solicitud de la memoria se transforme,
como en la obra de Morales, en puente para enlazar los conceptos tradicionales
de pintura -en cuanto a la técnica y la representación- con los
avances utilizables en el arte de la tecnología más avanzada de
nuestra época".
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